A la mañana salí para la Torre de Seattle, una torre más a la que subí en este viaje: antes había subido a la de Vancouver y a la de Las Vegas. Es bastante alta y muy interesante la subida ya que el ascensor al igual que la de Vancouver es panorámico al subir por fuera de la torre, como colgado al aire libre con buena vista mientras va subiendo y un sustito importante.
Estuve un buen rato mirando la ciudad y sus alrededores y después bajé, compré los típicos souvenirs en la tienda de la base de la torre y me fui para el Museo del Vuelo que está como a 10 km hacia el sur de la ciudad al lado de la fábrica Boeing.
Este museo es espectacular, está toda la historia de la aviación. Hay infinidad de aviones en los pabellones, parados y colgados, hay aviones militares y civiles. Mucho de la historia de la aviación, de los primeros vuelos en Alaska.
Hay dos pabellones con aviones de guerra, uno de la Primer Guerra Mundial y el otro de la Segunda Guerra Mundial.
Además el museo tiene un patio muy grande donde hay varios aviones entre ellos un Boeing 747, un Concord y el avión presidencial de Estados Unidos que en su momento usó John Fitzgerald Kennedy ( JFK ) entre otros presidentes. A estos dos últimos se puede subir a recorrerlos, estando muy protegidos para que los turistas no los dañen.
Justo este fin de semana están en Seattle los Blue Angels que es un escuadrón de pilotos de la marina de Estados Unidos que hacen acrobacia aérea. Son 7 aviones F 18 que hacen un show impresionante y además tienen un Hércules que también lo usan en el show.
Hoy estaban haciendo prácticas y el show es sábado y domingo.
Como se me hizo tarde opté con quedarme otra noche más en Seattle ya que los chicos del Renault 12 de Tandil me habían insistido con que me quedara y me encontrara con ellos que estaban parando en una casa de un matrimonio de alemanes que viven desde hace muchos años en estados Unidos.
Carlos y Samanta salieron desde Tandil el 15/02/2009 con destino a Deadhorse, adonde ya habían llegado y habían regresado a Seattle a solicitar una extensión de permiso en el Consulado de Canadá. Piensan llegar nuevamente a Tandil en el R 12 a fines de 2011.
Son dos pibes re macanudos, típicos representantes del interior, hacen un equipo de primera: Carlos maneja, hace de mecánico del interminable Renault ( saca el motor y baja la caja ya con los ojos cerrados ) y además va haciendo distintos trabajos para ir financiando el viaje y Samanta se encarga de la página, del diario de viaje, de manejar el GPS y además hace de traductora.
Me fui a saludarlos y así poder sacarnos una foto con los autos ya que la noche que le entregué en Whitehorse los repuestos del R 12 que le mandaron de Tandil se hicieron las 3 de la mañana charlando y no nos pudimos sacar ninguna foto.
Encontré fácilmente la casa donde estaban parando y estuve charlando con Samanta hasta que apareció Carlos que había ido a trabajar. Al final me quedé cenando con ellos y el matrimonio donde están alojados una rica tortilla con ensalada que preparó Samanta. Finalmente me terminé yendo a dormir a la casa de otros amigos de los chicos y quedamos de juntarnos al otro día.