A las 6 de la mañana ya estaba de vuelta en la ruta y ni bien entré al Estado de de California pinché una rueda trasera, la primera en 2 meses de viaje y en 31.000 km recorridos.
Seguí rápidamente viajando y llegué a San Francisco a las 11 hs a la casa de mi prima Karina.
Así se cumplió todo el recorrido por America del Norte con un total de 31.683 km en 64 días desde que salimos de 9 de Julio el 06/06/2010.
Desde el domingo pasado cuando Marcelo voló a Winnipeg a visitar a su familia hice 4.340 km desde la ciudad de Whitehorse recorriendo la Alaska Highway y luego pasando por Vancouver y Seattle hasta llegar hoy a San Francisco.
Mañana voy a las 9 de la mañana a las oficinas de la empresa naviera que me va a llevar la camioneta a Chile y calculo que si todo sale bien partirá en un container el próximo viernes 13.
Una vez en Chile, ahí si comenzaremos con Marcelo en la Land Cruiser la última y definitiva etapa desde Valparaíso hasta 9 de Julio.
Esta gran parte del viaje ha terminado muy bien, hemos recorrido todos los lugares que planificamos durante un año y muchos más que surgieron en el camino, la camioneta ha funcionado perfecto en los distintos climas y terrenos por los que pasamos. No requirió ningún tipo de reparación ni mantenimiento en todo el viaje, más allá de las 2 paradas que teníamos planificadas de antemano para hacer service y revisación general: una en Guadalajara, México y la otra en Fairbanks, Alaska.
Donde más necesitamos del excelente comportamiento de esta camioneta en todo tipo de terreno fue en los 2.500 km que hicimos para cruzar Centroamérica y el sur de México azotados por la tormenta tropical Alex. Las rutas estaban intransitables por la gran cantidad de agua que caía y que corría por arriba de las mismas arrastrando mucho sedimento, pero si parábamos como todo el mundo nos recomendaba teníamos miedo de quedarnos varados en El Salvador o Guatemala donde veníamos escuchando que la tormenta había arrancado varios puentes y no pudiéramos continuar con el viaje, sobre todo con el poco tiempo que teníamos para llegar a Alaska.
Vadeamos un río en El Salvador y dos en Guatemala y logramos salir de Acapulco bajo una lluvia infernal y muchos autos parados.
Dado que nosotros teníamos el tiempo calculado segundo a segundo, no podíamos perderlo ni por desperfectos mecánicos ni por condiciones climáticas, el comportamiento espectacular de la Toyota Land Cruiser fue muy importante para haber llegado bien hasta Alaska y haber destinado el poco tiempo que teníamos a visitar los hermosos lugares que habíamos planeado.