Vamos a escribir un breve comentario sobre Colombia, ya qué cuando estábamos organizando el viaje a mucha gente y a nosotros mismos cruzar Colombia nos generaba preocupación y temor.
Lamentablemente las cosas malas y desagradables que ocurren en un país son las noticias que más rápidamente se difunden por el mundo. Lo bueno o no es noticia o se difunde en un recuadro chiquito, por graficarlo de alguna manera.
Walter le comento a Marcelo los primeros días del viaje la idea de que muchas veces “una persona hace a un país”.
Para graficarlo diríamos por ejemplo que si uno llega a un lugar y te atiende un mozo simpático y amable, si se viaja con un taxista que te aconseja bien y te lleva por el lugar correcto, si estás parado en una esquina tratando de definir si habrá que doblar o seguir y alguien frena sin que lo llames por el solo hecho de notarte perdido y te indica el camino o te dice sígueme que te llevo hasta donde quieres ir, si te para la Policía o el Ejército en la carretera y después de revisarte la documentación te da consejos sobre la seguridad para viajar, seguramente uno va a hablar muy bien de ese lugar o país.
Generalmente todo es un promedio de cosas buenas y otras no tan agradables y en base a esto uno escribe acerca de cómo la pasó en determinado lugar.
En Colombia nos pasó que fue todo muy positivo, nos ayudaron, nos guiaron y siempre con un gesto amable y respetuoso. Cruzamos el país de Sur a Norte, desde Ipiales hasta Cartagena y todo el camino sentimos la sensación de estar viajando seguros y tranquilos.
Los colombianos han tenido problemas terribles de inseguridad hasta hace unos 6 a 8 años. Todavía los siguen teniendo, pero en mucho menor medida. Hablamos de este tema con empresarios, empleados de estaciones de servicios y hoteles, mozos, taxistas, en fin con mucha gente. Todos coincidían en que estaban mucho mejor pero que todavía faltaba mucho por hacer.
Es increíble para nosotros pensar que no se podía circular por las carreteras. Nos contaron el tema de la “Pesca Milagrosa”: la guerrilla armaba piquetes en las rutas más importantes y tenían un computador con el que averiguaban los datos de la persona que estaban deteniendo. Si era una persona con muchos bienes, fincas, buenos carros, etc se lo llevaban a la selva para pedir rescate. De vez en cuando agarraban a alguien muy poderoso y podían decir que la pesca de ese día había sido milagrosa.
También nos contaron que había que pagar “la vacuna”: era un canon que había que pagar para circular, para tener seguridad, etc. A los que no lo querían pagar, como mínimo le quemaban el auto o el bus.
Uno de los grandes cambios para que empiece a cambiar la situación se dio en el Ejército. Según uno de los diarios que leímos, en el año 1998 empezó a cambiar la historia del Ejército. Ese año recibieron golpes durísimos.
Dice el diario “que en esa época el Ejército tenía un grave problema de moral y confianza en la institución. . . . cambiar la mentalidad del soldado, sobre su compromiso con el país, era una tarea urgente”.
El artículo sigue diciendo “Los cambios y las nuevas políticas se cristalizan en el Plan Patriota, una campaña militar sin precedentes que generó la estrategia militar y la inteligencia técnica y humana que hoy se replica en todas las operaciones”.
“El soldado recibió un estatus laboral, pero sobre todo en reconocimiento público, que el Ejército siempre había buscado”.
La inquietud sobre este tema la fue generando los carteles que fuimos encontrando en las rutas que hacían alusión al tema, al hecho de ver tantos militares en las rutas y puentes fuertemente armados y al ver como la mayoría de la gente los saludaba haciéndoles seña o tacándoles bocina a lo que ellos respondían saludando con el típico todo ok con el pulgar para arriba.

Más allá de los ideales políticos de cada una de las personas con las que hablamos del tema seguridad, diríamos que hay un rechazo unánime a los secuestros, que ven como inhumano mantener hasta 12 años secuestrada a una persona en la selva.
Les mostramos 5 fotos de los carteles más representativos sobre este tema que hemos visto en la ruta.
En base solamente a nuestra experiencia de cruzar todo el país de Sur a Norte, de haber hablado con mucha gente que nos recibió muy amable y respetuosamente, podríamos concluir con la frase que utiliza el Ministerio de Turismo de Colombia para invitar a los turistas de distintos países a que visiten el país . . . “ EL UNICO RIESGO AQUÍ ES QUE TE QUIERAS QUEDAR”.